Por el rostro de la muchacha, Katherine dedujo que algo estaba pasando, que su primera intuición al entrar a la casa era correcta.
—¡Hola, Alicia! —Daniel sonrió sin bajar a Katherine de sus bazos—. Parece que has visto un fantasma —bromeó.
—¡Bájame! —Katherine masculló. El rostro de Alicia reflejaba miedo.
¿Miedo de qué?
—¿Sucedió algo? —Daniel dejó a su esposa con cuidado en el suelo. Tanto silencio por parte de la joven no le estaba dando buena espina.
—Es solo que… —Alicia comenzó a tartamu