Sofía se encontraba en el pequeño apartamento junto a su madrastra Carlota, su hermana Carla y su hermano menor, Pablo. La tensión era palpable en el ambiente. Carlota, con los brazos cruzados y una expresión de severidad en el rostro, miraba a Sofía con desaprobación.
—No debiste salir de la mansión de esa forma, Sofía —le dijo Carlota, frunciendo el ceño—. Fue una exageración. ¿De verdad era necesario?
Sofía suspiró, sintiéndose incomprendida. Levantó la mirada hacia Carlota y negó con la cab