Capítulo 34 —El retrato de Inés
Vera no le habló durante varios minutos.
Tampoco lo miró.
Se quedó junto a la ventanilla, con los brazos cruzados y la mandíbula apretada, mirando el camino como si afuera hubiera algo mucho más interesante que Mauro Greco sentado a su lado. No lo había. Solo árboles, cercas, tramos de carretera y ese silencio incómodo que se había instalado en el coche desde que salieron del refugio.
Mauro no intentó llenarlo y eso la irritó más.
Había esperado una provocación, a