Capítulo 29 —La casa del enemigo
América los había recibido con un cielo bajo y una humedad pesada que parecía pegarse a la piel antes incluso de bajar del coche. Luego de la reunión con Rivas era hora de ir a “casa”
Vera miró por la ventanilla mientras atravesaban la entrada de un barrio privado que, de barrio, tenía poco. No había mansiones una junto a otra, ni vecinos curiosos detrás de portones dorados. Había calles impecables, cámaras discretas, árboles altos y varias casas separadas por un