Capítulo 28 —La primera decisión
Mauro no respondió. Ese fue el verdadero problema.
Vera habría preferido una mentira, una de esas frases brutales con las que él solía cerrar cualquier grieta antes de que se abriera demasiado. Habría preferido que le dijera que ganó territorio, dinero, una alianza, cualquier cosa concreta que pudiera odiar sin matices.
Pero Mauro se quedó en silencio. Y ese silencio caminó por la suite como un animal vivo.
—Está bien —dijo ella al fin, con una calma que no sentí