Paula se tensó al escucharlo, sintió su aroma, su aliento, se estremeció por completo, respiró profundo.
—Recordé que tengo una cita con mi representante, además usted está ocupado con su familia.
El ascensor se abrió y Paula se metió con rapidez, sin contar que Juan Andrés haría lo mismo.
«¡Qué mala idea!» pensó en su mente.
—Recuerdo que dijiste que traerías las pruebas para demostrarme que eres hermana gemela de Paula, y no una impostora. —Enfocó sus azules ojos den los de ella—, y sales