Luka miraba a Alessa con incredulidad. Cuando pensaba que ella no podía sorprenderlo más, salía con algo así.
—¿Qué dijiste?
—Tter...miiinne...
—Ya te oí, lo que quiero saber es por qué se te ocurre decir eso justo ahora. No lo entiendo. No tiene ningún sentido. ¿Es por algo que hice? ¿Mi mamá te dijo algo?
—Vvooy aaa iiirmmee.
—¿Ah sí? ¿Y cómo vas a decirle a tu hermana que venga por ti? —Le arrebató el bolso y lo dejó en lo alto del libero de la sala.
Alessa retrocedió.
—Esa silla no funciona