Luka llegó con la bandeja del desayuno a la habitación. Alessa no se había levantado. Ya no tenía fiebre. Él se metió al guardarropa y salió con una tenida de oficina.
—Tengo una reunión importante. A menos que necesites que me quede contigo.
Alessa negó. Su desayuno seguía intacto.
—¿Quieres que te dé el cereal en la boca? Puedo hacerlo.
Ella volvió a negar y cogió la cuchara.
—Volveré lo más pronto que pueda —la besó y se fue.
Alessa dejó la bandeja en el velador sin probar bocado y se acost