Marcos
La música resonaba por todo lo alto mientras íbamos por la carretera. Todos cantábamos aquella canción, entre risas y burlas hacia la desafinada voz de Samuel.
—¡Vas a romperme los tímpanos, joder! —se quejó Aaron entre risas, llevándose las manos a las orejas de forma exagerada. Él iba sentado a mi lado. En el lado contrario estaba Caro, y en el asiento de copiloto Samuel, que no dejaba de gritar la letra de la canción como si estuviera en un concierto.
—¡Eres un envidioso, Aaron! —repl