Marcos
Luego de haberme ido de la casa de mis padres, llamé a mi mejor amigo y le pedí que me diera un espacio para dormir por unos días. La madre de Aaron, a quien yo llamaba “Tía Carmen”, me acogió sin problemas y me acomodó en una de las habitaciones desocupadas de su casa. Le di las gracias y le prometí pagarle, pero ella se negó. De todos modos, de alguna manera pagaría mi estancia en la casa de ellos, ya que entendía que ella trabajaba para mantener a mi amigo y que no tenían apoyo económ