—¿Cuándo le contarás a Darrel? Seguro se pondrá muy feliz —dijo Alma con una sonrisa cálida, intentando transmitirle confianza a su amiga.
Mora se mordió el labio, incapaz de ocultar sus nervios. Sus manos temblaban ligeramente, pero su rostro mostraba una mezcla de emoción y miedo.
—¡Ahora mismo! —exclamó de repente, poniéndose de pie con una determinación que Alma no esperaba.
—¡Esa es mi Mora! —río Alma, levantándose para abrazarla nuevamente con fuerza—. Estoy tan feliz por ti, amiga. Estoy