Mora llegó a la empresa con el corazón acelerado. Su mente estaba llena de pensamientos que no podía sacar de su cabeza.
Sabía que debía contarle a Darrel lo que había sucedido, pero la incertidumbre y el miedo la mantenían en vilo.
Entró en la oficina, y al instante notó que él estaba ocupado, conversando por teléfono. Sin embargo, al verla, su rostro se iluminó con una sonrisa que la hizo sentir, por un momento, que todo estaba bien.
Darrel levantó una mano en señal de que la conversación term