Suzy y Carlos llegaron al muelle, estacionaron en silencio, sus miradas apenas cruzándose mientras descendían del auto. Cada paso hacia adelante hacía crecer una inquietud en el pecho de Suzy. El sonido de sus pisadas sobre la madera húmeda, el olor salado del mar, todo parecía teñirse de una opresión inexplicable, como si la misma brisa estuviera intentando advertirle de algo oscuro e inevitable.
Franco los observaba desde la distancia, con los ojos fijos en Suzy, su expresión impenetrable, per