Marella sintió un estremecimiento recorrerle el cuerpo al oír las palabras de Dylan, como si cada letra hubiera sido cuidadosamente escogida para dejarla en vilo.
—Eso es lo que quieres tú también, ¿verdad? —le preguntó, su voz temblando de una mezcla de confusión y algo más, algo que no quería admitir.
Dylan sonrió con esa expresión enigmática que parecía ocultar mil secretos. Sus ojos brillaban de una manera que no lograba descifrar, y eso la hacía sentir vulnerable, como si él pudiera leer su