El agudo sonido de la ambulancia cortó el aire, devolviendo a Marella y Dylan a la realidad. Marella se apresuró a arreglar su vestido y acomodar su cabello, con el corazón aún acelerado.
—¡Dylan! ¿Pasó algo? —preguntó ella, la preocupación pintada en su rostro.
Dylan no respondió de inmediato. La atrajo hacia sí, besándola con firmeza antes de susurrar:
—Calma, nada malo pasó.
De pronto, un crujido rompió el momento. Dylan se tensó y, sin pensarlo, se apartó para investigar. Apenas alcanzó a vi