Marella miró sus ojos oscurecidos, pero no podía distinguir, tenía miedo.
Intentó detenerlo, el hombre respiraba rápido, con su toque aun sobre su pierna.
—¿No te gusta? —susurró a media voz
Ella acarició su rostro, luego, se quedó quieta.
Su cuerpo temblaba, estaba nerviosa, pero con la cabeza tan confusa como una adolescente enamorada, no sabía que era lo que Dylan quería, pero quería lo que él quisiera.
Siempre soñó con sentirse amada, deseada por un hombre y ella ser la única mujer en su men