Cuando Franco regresó al auto, una chispa de misterio iluminaba su mirada.
—¿A dónde vamos? —preguntó Suzy, intrigada, aunque una leve ansiedad teñía su voz.
Él sonrió apenas, dejando entrever su emoción contenida.
—Ya verás, te va a encantar.
Suzy no pudo evitar sentir el cosquilleo de la incertidumbre.
El camino fue largo, con el sonido del motor y el vaivén de las luces nocturnas como única compañía.
Franco estaba en silencio, con una concentración casi solemne al volante.
Suzy intentó descif