Capítulo: Eres mi Salvador.
Alma salió de esa casa con el corazón hecho pedazos, cada paso que daba parecía alejarla más de cualquier esperanza.
Subió al taxi sin mirar atrás, con los ojos empañados por las lágrimas que caían sin cesar.
El dolor era tan profundo que apenas pudo articular la dirección a donde debía ir, su mente nublada por la tormenta de emociones que la invadían.
En cuanto se sentó en el asiento del taxi, sacó su teléfono con manos temblorosas y marcó el número de Mora.
Sabía que necesitaba hablar con ella