El abuelo leyó la nota con atención, sus cejas fruncidas en una expresión de profunda concentración. Era un informe de sus guardias más leales, en el que detallaban los últimos movimientos de Eduardo.
Según el informe, Eduardo había recibido una llamada de Marella y había salido a buscarla. Los guardias lo siguieron y atestiguaron cómo se encontraron y sostuvieron una breve conversación.
Sin embargo, Eduardo, visiblemente molesto, la dejó sola en medio ese lugar, abandonándola, sin mirar atrás.