Cuando Alessia despertó, el mundo todavía estaba en silencio.
La luz entraba suavemente por la ventana, y por un instante no entendió dónde estaba. Luego lo vio.
Elías. Sentado junto a la cama, con una pequeña sonrisa, sosteniendo un pastel sencillo con una sola vela encendida.
No había lujos exagerados, ni grandes decoraciones, pero en ese gesto había algo más íntimo, más real.
—Feliz cumpleaños… —cantó él en voz baja, mirándola directamente a los ojos.
Alessia se quedó quieta unos segundos, c