Dominic se levantó lentamente de la silla junto a la cama del hospital.
Todavía le dolía todo el cuerpo.
Cada movimiento le recordaba la emboscada, los golpes y la sangre derramada. Pero nada de eso le importaba realmente.
Porque su madre seguía viva. La observó en silencio.
El color había regresado un poco a su rostro y su respiración ya no sonaba tan débil como antes. Aun así, verla conectada a máquinas le partía el alma.
Por un instante recordó cuando era niño y ella lo protegía de todo.
Ahor