Valentino la observó con una intensidad que rozaba lo salvaje. Sus ojos, oscuros y brillantes, parecían arder con una mezcla peligrosa de deseo, posesión y algo más… algo que ni él mismo terminaba de nombrar.
Y entonces, sin previo aviso, se lanzó contra ella.
Marisol apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando su cuerpo fue empujado hacia atrás. Ambos cayeron sobre la cama, el peso de Valentino imponiéndose sobre ella, atrapándola entre el colchón y su presencia dominante.
El aire se le escapó de l