Veinte años después.
El día había llegado.
Lilith descendió lentamente del automóvil blanco que la había traído hasta la iglesia.
Vestía de novia. El velo cubría parte de su expresión, pero no podía ocultar la emoción contenida en sus ojos.
A su lado, su padre la acompañaba con paso firme, aunque en su mirada había una fragilidad que no intentaba disimular.
Valentino Black la observó como si temiera que el tiempo le estuviera arrebatando algo irremplazable.
Sus ojos, normalmente serenos, se lle