Alyna abrió los ojos lentamente, como si regresar a la realidad le costara más de lo normal. La luz blanca del hospital la obligó a parpadear varias veces antes de enfocar bien. Todo estaba en silencio, demasiado limpio, demasiado tranquilo… tan distinto a ese lugar oscuro del que había sido sacada.
Y entonces lo vio. Carlo.
Estaba de pie frente a la puerta, inmóvil, como si no se atreviera a avanzar sin su permiso. Su figura imponía presencia, pero no era la misma de siempre. Había algo roto en