—¡No… no! —Valeria apenas logró que su voz saliera entrecortada, rota por el miedo.
Sus manos temblaban mientras intentaba apartarse, pero el agarre de Dominic era firme, impulsivo, cargado de una rabia que no estaba completamente dirigida a ella… sino a todo lo que ella estaba diciendo.
Un segundo después, él la soltó de golpe.
Valeria retrocedió unos pasos, llevándose la mano al cuello, respirando con dificultad. Lo miró con los ojos llenos de lágrimas, pero también con una mezcla de dolor y