—¡¿Qué dices, Alessia?!
La voz de Eliseo sonó dura, casi desesperada.
Pero Alessia ya no pudo responder.
El miedo, el agotamiento, el dolor acumulado durante tantos días… todo terminó derrumbándose sobre ella de golpe.
El mundo comenzó a girar.
Las luces de la calle se volvieron borrosas frente a sus ojos llenos de lágrimas.
Sintió que las piernas le fallaban.
Y antes de que pudiera decir una sola palabra más, su cuerpo se desplomó.
—¡Alessia!
Eliseo reaccionó de inmediato.
La atrapó antes de qu