Alessia sintió cómo el automóvil finalmente se detenía.
El silencio posterior fue aún más aterrador que el trayecto. No hubo palabras, ni explicaciones. Solo el sonido seco de las puertas abriéndose y manos fuertes que la sujetaron sin delicadeza.
La sacaron del vehículo con brusquedad.
El aire frío golpeó su rostro, pero ella no podía ver nada. Seguía con los ojos vendados, atrapada en una oscuridad absoluta que la hacía sentir aún más vulnerable.
Sus pies apenas tocaban el suelo mientras la ar