Pronto llegaron los detectives.
El ambiente en el hospital cambió en cuanto aparecieron. Sus pasos firmes, sus miradas analíticas y su presencia silenciosa hicieron que todo se volviera más tenso, más real. Ya no era solo una desgracia familiar… ahora era un caso.
Valentino se adelantó para recibirlos. Su postura era firme, pero por dentro la incertidumbre comenzaba a consumirlo. Sabía que cada palabra que dijera podía cambiar el rumbo de todo, así que eligió cuidadosamente lo que iba a decir.
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