Capítulo 64: completamente perdida.
Caminé sin rumbo, mis sandalias golpeando la acera caliente con un ritmo que delataba mi pánico. No hacía calor. Es más, el clima era fresco, templado, pero mi desesperación me hacía sentir que estaba ardiendo.
Cada esquina era una decepción, cada edificio una cara desconocida. Maldije mi estupidez. En el taxi, en lugar de fijarme en los puntos de referencia, me había encerrado en mi propia cabeza, dándole vueltas a la pastilla que ahora pesaba como un ladrillo en mi cartera
—Alexander me estr