Coincidencia…
Tal vez lo era.
Tal vez Marcos si estaba en la ciudad y me lo encontré en las calles de París, pero debió ser una coincidencia. Sí, era eso. Debía estar aquí para conseguir las mismas propiedades que Alexander y mi mente paranoica me hizo creer que era por mí, que me estaba persiguiendo como un acosador.
Negué con la cabeza ante reverenda tontería. No había razón para creer que alguien de su nuevo estatus estuviera detrás de mí. Ya habíamos terminado hace tres años y se lo co