••Narra Alexander••
La observaba dormir. Era lo único que podía hacer.
Kiara estaba en la cama del hospital, Su piel, ya de por si clara, se encontraba diez veces más pálida de lo normal. Su respiración era un leve, frágil. Pasaba más tiempo dormida que despierta, y cada vez que sus párpados se cerraban de golpe, sin previo aviso, sentía como se apretaba mi pecho. Su cuerpo estaba agotado, luchando contra un veneno que yo no había podido evitar.
Yo, que había dormido en los colchones más car