Envenenada.
Las palabras resonaron en mi cabeza una y otra vez, imposibles de creer.
¿Envenenaron a Kiara?
Sentí que el piso se movió debajo de mí.
Alguien intentó matar a Kiara, a mi mujer.
—¿Envenenada? —repetí, tratando de asimilar las palabras—. ¿Está cien porciento seguro?
—No fue un accidente, señor Westwood —El rostro del doctor era profesional, su voz calculada—. Usaron un veneno letal y muy peligroso. No son esas intoxicaciones leves que vemos a veces por alimentos en ma