Estar de reposo no era tan malo como me lo imaginé. Debí dejar que me dispararán antes, ya que lo único que hice durante veinte días fue gozar de beneficios.
La respiración de Kiara era lenta, pausada y su mejilla seguía apoyada en mi pectoral sano. Su cabeza subía y bajaba al ritmo de mi respiración. Continuaba dormida después de una noche salvaje de sexo. Más salvaje de parte de ella que mía.
Con mi pecho en ese estado, no podía hacer mucho esfuerzo, así que Kiara se encargaba de mí. Ya s