••Narra Kiara••
—Estoy bien. Muchas gracias —Le dije a la quinta enfermera que se acercó a mí.
Ya me habían revisado, me colocaron una intravenosa y solo me quedaba esperar a mi esposo, quién no llegaba.
Me quedé dando vueltas por la sala de espera, sintiendo la impaciencia en lo más profundo de mi estómago.
Alexander había sido herido de bala. Y por más que le hayan cauterizado la herida, seguía siendo grave. Nunca he visto que una persona, después de recibir una bala en el pecho, e