Al entrar al salón de al lado, todos se me quedaron viendo, como si tuviera un bicho en la cara. Pero la chica, cuyo nombre desconocía, me llevó hasta donde estaba la profesora, la cual tampoco conocía.
Las clases eran variadas y uno podía elegir el orden en que las veíamos. Y sinceramente esta, no me llamó la atención. Prefería retratar sentimientos, objetos que hagan apologías a poesías, a cánticos. Retratar personas… no era lo mío.
La mujer me trató con mucha amabilidad.
—¿Alguna vez h