Quien creí era mi padre durante veinticuatro años de mi vida, estaba a pocos metros de mí. La última vez que lo vi, estaba lastimando a mi madre. Y ahora… Parecía más muerto que vivo.
Su ropa estaba desgarrada y manchada de rojo. Le faltaba un zapato y caminaba como si una de sus piernas no funcionara correctamente. Y su rostro… era un completo desastre. Sus labios estaban partidos, agrietados, con sangre seca. Así mismo, la mayor parte de su rostro estaba cubierta de sangre, sus mejillas hinc