El corazón me latía a una velocidad abismal y sentía que mis pulmones se quedaban sin oxígeno, pero mis pies no se detuvieron. Avancé escaleras arriba y corrí por el pasillo, sin saber si cualquiera de los dos hombres se les ocurriría perseguirme y arrancarme la cabeza.
«Yo, Kiara Banks, había amenazado a mi intimidante esposo en presencia de mi cruel padre»
¿Acaso no valoraba mi vida? ¿De dónde había sacado ese valor? Mi madre siempre había sido mi motor para resistir todas las injusticias e