••Narra Alexander••
La junta directiva era un maldito somnífero para mí la mayoría de las veces, pero esta era la excepción, ya que no dejaba de pensar en aquella mujer que me perturbaba desde la comodidad de nuestro fracturado hogar.
Tener que escuchar a mis jefes de ventas era similar a escuchar a unos patos graznar. Me aburría que me repitieran lo que ya sabía gracias a los informes que leía todos los días. El verdadero propósito de estas juntas era poner a prueba el conocimiento de mis empl