Sus palabras resonaban en mi cabeza una y otra vez.
«Regresamos a nuestro país»
Mis manos se movieron con desespero mientras acomodaba la maleta, contagiada por el ritmo frenético con el que Alexander también lo hacía. No comprendía lo que pasaba, pero seguro se trataba del trabajo, ya que fue Víctor quién lo llamó.
¿Qué había ocurrido que era tan importante que Alexander asistiera? ¿Qué era tan importante que estábamos a punto de dejar la subasta por la cual nos habíamos hospedado en este ho