Parpadeé repetidas veces, sin ser capaz de comprender al cien porciento lo que decía este hombre que apenas conocía.
¿Su hija? ¿Se estaba dando cuenta de lo que decía? Yo ya tenía un padre. Un padre por el que fui criada a base de golpes desde que nací.
—¿De qué está hablando usted, señor? —Fruncí el ceño. Sus palabras comenzaban a irritarme. Nos había interceptado en la pista de aterrizaje para decir disparate—. Yo no soy su hija. Yo tengo un padre y no es usted.
Por más que odiara a mi