Sus dos manos sostuvieron a aquella criatura, los pequeños ojos la miraron con asombro y admiración. Reconoció esa carita, parecido al rostro del personaje que permanecía acostado en aquella fotografía de la sala de su casa.
–Bebé, te pareces a tu abuelo -Era como si aquel hombre el cual había admirado reencarnaba en el pequeño que salió de su vientre.
-¿Cómo se llama? –Le preguntó la doctora con un cuaderno de anotaciones en la mano.
-Leander, le podré Leander Alberto –dijo Marián honrando el