Marián frenó el auto frente a un paredón de concreto. Apagó el motor y sacó las llaves antes de que las tres abrieran sus puertas al mismo tiempo. Ella tenía la cara seria mientras analizaba la mejor manera de sacarle provecho a esa construcción. La madre y Cristina tenían una expresión de asombro y admiración.
-No sabía que este terreno quedaba tan céntrico. ¿Siempre ha sido de Alberto? –Preguntó Cristina con interés.
-No estoy segura, no hemos hablado de esto. Me enteré de este activo cuando