Sus tacones volvieron a pisar las calles de su ciudad de nacimiento después de dos años, le alegraba escuchar nuevamente el lenguaje verbal de sus raíces en las voces de los que le rodeaban. Había estado encantada de conocer nuevos lugares y de que la empresa haya llegado tan lejos a ofrecer sus servicios. Marián observó a Alberto que cargaba a su hijo de cinco años e hizo una expresión de incomodidad.
-¿Que sucede? –Le preguntó Alberto caminando a su lado.
-Nada, solo que, lamento que tuvieras