La mano de Marián sostenía el tetero para que el bebé tomara cuando llamaron a su puerta.
Su cuerpo se congeló al ver el rostro de la visitante.
-¿Rocío? –Interrogó quedándose sin palabras, la verdadera pregunta era, ¿qué hacía ahí? ¿Sera para algo bueno o habrá sucedido algo malo?
-¿Cómo estás Marián?, ¿Puedo pasar? –Preguntó Rocío al ver que Marián la miraba seria como si fuera una desconocida.
-Adelánte… ¿qué quieres? ¿Vienes a reclamarme algo o a burlarte de mí? –Preguntó Marián luego de