El sonido de un gallo pronunció su kikiriki que produjo que Marián abriera los ojos. Expresó una sonrisa al sentir el confort. Le agradaba vivir un poco retirada de la ciudad. Odiaría que fuese la bulla del tránsito en la calle lo que la despertara cada mañana. Y lo mejor de ser una trabajadora independiente era que no tenía jefes que la obligaran a trabajar los días feriados.
-Hoy no abriré la tienda. Cristina estará con su familia y yo, pasaré el día en casa –dijo para sí misma y subió la cob