Capítulo 35

Justo cuando las detonaciones se escucharon, Aranza se lanzó hacia el césped, llevó sus manos hacia su cabeza, y presionó con fuerza sus ojos, al sonar aquellos fuertes impactos. En ese instante su cuerpo comenzó a temblar. Abrió de golpe sus párpados, al recordar aquel sueño en el que Ernesto estaba completamente ensangrentado y ella intentaba auxiliarlo.

Arnulfo de inmediato sacó su arma y repelió el ataque con gran dificultad, al haber civiles involucrados; sin embargo, al ver que los tres s
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