Luego de la hermosa ceremonia, se dirigieron al elegante salón de eventos, en donde compartirían con las personas que más amaban su felicidad.
Aline y Ernesto ingresaron tomados de la mano, al ritmo de la marcha nupcial, en ese momento los invitados se pusieron de pie, y los recibieron con la calidez de un gran aplauso, mientras caminaban entre elegantes mesas, con mantelería blanca y sillas doradas.
Aline admiró los hermosos candelabros colgantes, además de los elegantes arreglos de rosas en