Luego de instalarse, Alondra subió al roof garden, observó la gran cantidad de plantas que había en interior y recordó lo mucho que le fascinaba subir a ver el atardecer ahí, y disfrutar de lo hermoso que mantenían el área.
Tomó asiento sobre una de las tumbonas y destapó una cerveza, sujetó uno de los sandwiches de atún que había preparado su amiga y dip un pequeño mordisco.
—Te quedó muy bueno —mencionó.
Azul sonrió.
—Vienes hambrienta —respondió—, porque nada se compara a tus deliciosos plat