Sandra se encontraba colocándose un vestido corto en tono uva, además de maquillarse para salir de fiesta. Arregló con toda calma su maquillaje, mientras la escandalosa música se escuchaba por todos lados.
Después de que finalizó de empolvarse, caminó hacia la sala y quitó aquel horrendo ruido, que solía poner para atormentar a la niña, se dirigió a la habitación, frunció el ceño con extrañeza, al no escucharla llorar.
—Lo más seguro es que no llegue a dormir —gritó antes de abrir la puerta. S