Dos días después.
Ernesto se encontraba en su oficina, sintiéndose inquieto, luego de que su hija había sido dada de alta; por su mente pasaban tantas cosas ante el rechazo que seguía experimentando Lis hacia su mamá, que lo tenía intranquilo, por lo que habló con Anahí, que por fortuna resolvió su situación familiar y regresó a cuidar a la niña.
El joven narró sus sospechas y le solicitó que estuviera atenta, ante cualquier cambio de humor de su hija, sobre todo cuando Sandra se le acercara, l